Hasta el día de hoy intento encontrarle sentido a lo que usted esta apunto de leer.
Esta historia tiene lugar hace unos años. 13 años para ser preciso.
En ese entonces tenia 37 años, estaba casado (Sin hijos) y era un empresario exitoso.
Nunca fui lo que se puede llamar un esposo ideal, cometí varios errores, los cuales mi esposa, Camila, perdono. Perdono todos y cada uno de ellos. No importaba que tan terribles fueran, ella simplemente los perdonaba. He llegado borracho. La he golpeado descaradamente. Pero ella siempre me perdonaba... Pero con cada perdón ella parecía cada vez mas desgastada. Sin embargo yo seguía lastimando a esa mujer que me amaba incondicionalmente.
Llego un punto en el que ella ya no podía estar de pie, pasaba los días acostada en la cama de la habitación sin energía para poder hacer nada pero aún así se preocupaba de que yo comiera todos los días y se encargaba de que mi ropa estuviera limpia.
Pensaran que soy un verdadero hijo de puta, pero lejos de quedarme a cuidarla saque provecho de la situación.
Empecé un amorío con una chica mucho mas joven que yo, Andrea, ella tenia 24 años y estaba terminado su carrera medicina. Nos conocimos en un café afuera de mi trabajo y a el mes ya estábamos saliendo.
Cada vez pasaba en mi casa menos tiempo con la excusa de que tenia que trabajar. Al principio solamente era hasta tarde en la noche, luego empezó a ocupar parte de la tarde y tiempo después llegue a pasar madrugadas en la casa de Andrea.
Camila se mostraba de los preocupada y me decía que debía dejar de trabajar tanto, que iba a terminar peor que ella.
Por un largo tiempo me reía de ella a sus espaldas pensado que era una ingenua.
Andrea no sabía que yo estaba casado y con la misma excusa que le decía a Camila me volvía a mi casa.
Por varios meses esto se mantuvo con normalidad, si se puede decir así. Alternando de mujer y estando en el trabajo.
A mediados de octubre, Andrea estaba preparando su tesis y Camila estaba todavía en cama.
Lo que diferencio este de todos los meses anteriores fue la peculiar aparición de un cuervo.
Hasta recuerdo con exactitud la fecha, 18 de Octubre. Había salido del trabajo y me dirigía a casa de Andrea.
Ella vivía en una hermosa casa que había pertenecido a sus padres y que estaba llena de arboles.
Mi primer encuentro con el ave fue en la vereda de la casa de mi joven amante. Recuero bajar del auto y que ella me estuviera esperando en la entrada, le dedique una breve sonrisa y me di vuelta para cerrar mi vehículo En ese momento el cuervo cruzo el cielo ,defeco sobre mi auto, y se poso sobre uno de los arboles de la vereda, lo maldije para mis adentros y seguí avanzando. Me miro mientras avanzaba hacia Andrea y en el momento que la bese comenzó a graznar.
Entre a la casa y salí entrada la noche. Estaba apunto de entrar al auto cuando el aleteo de ese estúpido ave me dio un susto de muerte. Andrea se rió y yo la acompañe, pero me detuve a observar el árbol, en el piso estaba lleno de desechos de ese ave. Me resulto inquietante pensar que ese Cuervo estuvo ahí todo el tiempo. Finalmente me despedí de Andrea y volví a mi hogar. Mientras conducía me puse a pensar y me resulto extraño ver a ese ave en nuestra ciudad, yo siempre viví en el mismo lugar y jamas en mi vida había visto un pájaro como ese, decidí no darle importancia y pensar que alguien pudo haberla traído de otro lugar y se le escapo, probablemente el ave, lejos de su habitad, moriría en unos días.
Me equivoque.
El ave me visito varias veces mas, siempre en presencia de Andrea (A veces oculto de ella pero yo sabía que el estaba ahí con eso oscuros ojos mirándome). Ella solía decirme que era mi ángel de la guarda con una sonrisa en el rostro, pero yo nunca creí eso, es mas creía que ese ave con su pelaje oscuro y su infernal graznido se parecía mas a un demonio que a un ángel.
Las primeras veces que lo vi, lo atribuí a una coincidencia y hasta llegue a pensar que se trataba de aves distintas. Pero nunca me creí realmente esa teoría, desde la primera vez que lo vi ese cuervo tenia algo raro. Algo que me inquietaba.
Tal vez era ese terrible sonido que lanzaba antes de levantar vuelvo, su atemorizarte color negro o sus ojos malignos que me observaban sin cesar. Pero era seguro que su presencia me inquietaba.
Pasaron los meses y Camila empezaba a mejorar, y mi relación con Andrea deteriorarse. ¡Estaba harto de ese maldito pájaro! Me seguía a todos lados. En una ocasión entro a la casa de Andrea y fue directamente a su habitación, en la que yo me encontraba. Estábamos acostados en la cama y ese pájaro infernal (Que había entrado por una ventana abierta de la cocina) se poso en el borde de la cama, profirió otro de sus horribles chirridos y se de dedico a observarme con esos ojos que me enloquecían. Estaba dispuesto a matarlo en ese instante pero Andrea me detuvo y lo dejo salir.
Con el fin de alejarme de ese pájaro empece a pasar mas tiempo en mi casa con Camila. Y así estuve durante varias semanas, evitando a Andrea para no tener que toparme nuevamente con ese cuervo.
Pero no podía evitarla para siempre. Decidí poner fin al ave.
Una mañana temprano salí y fui directamente a una tienda de armas y compre un revolver calibre 22. corto. Espero el tiempo debido y fui a retirar el arma.compre una caja de munición pensado que solamente iba a usarlo una vez y con una sonrisa de satisfacción volví a casa.
Finalmente al otro día cargue el arma y la guarde en el maletín del trabajo. Cuando salí me dirigí rápidamente hacia la casa de Andrea.
Antes de entrar a su casa guarde el arma en uno de los bolsillos de mi chaqueta y llame a la puerta.
Andrea, feliz de verme, me recibió con un abrazo. En ese momento se escucho el ruido del cuervo acercándose y yo sonríe sabiendo que iba a ser la ultima vez que tenia que soportar a ese animal que cada vez que a parecía me provocaba escalofríos y me recordaba cada uno de mis pecados.
Andrea me dijo que fuera al patio y yo con una gran sonrisa asentí y me dirigí al mismo.
Me senté tranquilamente esperando que el pájaro haga presencia en ese lugar y metí mi mano en el bolsillo y toque el duro mango del arma, una sonrisa siniestra apareció en mis rostro mientras recorría con mi mano el arma que ya se encontraba cargada.
Pasaron diez minutos antes de que el cuervo se acercara al patio interrumpiendo las risas que compartía con Andrea y se posara en un árbol mirándome fijamente.
Estaba al rededor de 5 metros de nosotros y cuando finalmente lo vi me pare con una sonrisa.
Andrea rió al notar que el pájaro no la había visitado durante mi ausencia. Pero su cara cambio rápidamente cuando vio el arma.
La levante emocionado y dispare. El impacto fue claro y el cuervo se desplomo en el suelo. Reí sabiendo que me había librado para siempre de ese condenado ave y me acerque ignorando los gritos de Andrea.
Para mi sorpresa cuando me acerque al cuervo este salio volando de manera pesada y se alejo de la casa dejando un rastro de sangre mientras avanzaba.
Baje el arma y sonreí, si no estaba muerto todavía (Lo cual me confundía) Moriría mas tarde. Observe un par de plumas que quedaron el piso junta a una pequeña cantidad de sangre y me di vuelta para observar a Andrea que me gritaba que me fuera de inmediato de su casa y que no volviera jamas. Quería explicarle pero la felicidad me inundaba y simplemente asentí con la cabeza y me fui del lugar, pensé que otro día podría darle una explicación.
Maneje hasta mi casa con una sonrisa idiota y guarde el arma nuevamente en el bolsillo antes de llegar a ella.
Me baje de mi auto y fui con una sonrisa hasta la entrada, pero me detuve en seco al ver esa horrible imagen... Frente a la puerta entreabierta posaba una pluma oscura con claras manchas de sangre. Y la puerta se encontraba manchada del mismo color.
Me inunde de terror y quede paralizado por un momento.
Cuando reaccione entre rápidamente a la casa y ahí estaba ella.
Camila estaba tirada en el piso de nuestro living con una gran mancha de sangre al rededor. Estaba muerta.
Entre llantos, desolado y mas solo que nunca, tome el teléfono y llame a la policía.
Al cabo de media hora estaba arrestado por el homicidio de Camila... Encontraron mi arma, la cual fue disparada y resulto ser del mismo calibre de la que mato a mi esposa. Ella había muerto pocos minutos antes de que yo llegara a la casa así que no se hicieron muchas preguntas. Por mas que intente probar mi inocencia no hubo caso. Hasta el día de hoy cumplo mi condena por homicidio.
A veces me arrepiento de haberle disparado a ese ave infernal.
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